Diferencias entre el value investing y el growth investing
Imagen generada con IA Elegir una estrategia de inversión es mucho más que seleccionar aquellos activos con potencial de rentabilidad. En este punto es importante también definir un enfoque coherente con los objetivos financieros, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo que tenga el inversor.
Por ello, entre los estilos más reconocidos dentro de la inversión en renta variable destacan el value investing y el growth investing, dos filosofías que comparten el objetivo de generar valor a largo plazo, pero que difieren de forma significativa en la manera de identificar oportunidades.
Adentrarse en las diferencias entre ambos enfoques permite construir una cartera más sólida y tomar decisiones de inversión con mayor criterio, evitando dejarse llevar por las tendencias del mercado o por expectativas de corto plazo.
Qué es el value investing
El concepto de value investing hace referencia a una estrategia de inversión basada en la identificación de empresas cuyo precio de mercado se considera inferior a su valor intrínseco. La premisa fundamental es que, por distintas razones, el mercado puede infravalorar determinados negocios, generando oportunidades para aquellos inversores capaces de analizar sus fundamentos con rigor.
Este enfoque concede una gran importancia al estudio de variables como los beneficios, la generación de caja, la solidez financiera, la calidad del equipo directivo o la capacidad de la empresa para mantener ventajas competitivas sostenibles. Con este análisis sobre la mesa se estima un valor razonable para la compañía y se compara con su cotización.
- Uno de los conceptos centrales del value investing es el margen de seguridad, es decir, invertir únicamente cuando existe una diferencia suficiente entre el valor estimado y el precio de mercado. Este margen busca reducir el riesgo derivado de posibles errores de valoración o de acontecimientos que se produzcan de manera inesperada.
- Es una estrategia estrechamente ligada al largo plazo, ya que el mercado puede tardar años en reconocer el verdadero valor de una empresa.
Qué es el growth investing
El growth investing, por su parte, se fija sobre todo en compañías con un elevado potencial de crecimiento futuro. Por ello, en lugar de buscar empresas que cotizan con descuento, esta estrategia pone el foco en negocios capaces de aumentar sus ingresos y beneficios a un ritmo superior al de la media del mercado durante un periodo prolongado.
Los inversores orientados al crecimiento aceptan pagar múltiplos de valoración más elevados si consideran que la expansión futura de la empresa justificará ese precio. En este sentido, el valor esperado de la compañía depende más de sus perspectivas que de su situación actual.
Las empresas tecnológicas, los sectores vinculados a la innovación o los negocios que operan en mercados con un fuerte potencial de desarrollo suelen concentrar buena parte de las oportunidades dentro de este estilo.
La innovación, la inversión en desarrollo de nuevos productos y la expansión internacional suelen desempeñar un papel especialmente relevante en este tipo de empresas.
Principales diferencias entre ambas estrategias
Aunque ambas filosofías tienen como objetivo obtener rentabilidad mediante la inversión en empresas de calidad, sus criterios de selección son diferentes:
- El value investing busca negocios sólidos cuyo precio sea inferior a su valor estimado, confiando en que el mercado corrija esa infravaloración con el paso del tiempo.
- Por el contrario, el growth investing concede una mayor importancia al potencial de crecimiento futuro.
Estas diferencias también se observan en el perfil de riesgo.
- Las compañías de crecimiento son más propensas a la volatilidad, ya que una parte importante de su valoración depende de previsiones futuras que pueden modificarse con rapidez.
- Asimismo, ambos estilos suelen comportarse de forma distinta según la fase del ciclo económico. En entornos de tipos de interés reducidos y fuerte crecimiento económico, las empresas de crecimiento suelen estar más favorecidas. En cambio, en escenarios de mayor incertidumbre, inflación elevada o tipos de interés al alza, las compañías con valoraciones más ajustadas pueden ofrecer un comportamiento algo más defensivo.
Ventajas e inconvenientes de cada enfoque
El value investing presenta ventajas para quienes buscan una inversión basada en criterios fundamentales. La adquisición de empresas infravaloradas puede generar un importante potencial de revalorización cuando el mercado reconoce finalmente su valor.
Sin embargo, también exige una buena dosis de paciencia, ya que el mercado puede tardar bastante tiempo en corregir una valoración ineficiente, y algunas empresas aparentemente baratas pueden responder a problemas estructurales que dificulten su recuperación.
El growth investing, por su parte, ofrece la posibilidad de participar en el desarrollo de compañías con una elevada capacidad de expansión. Cuando las previsiones se cumplen, este estilo puede generar rentabilidades muy superiores a la media del mercado.
Pero, por otro lado, suele ser más sensible a condicionantes como la evolución de los tipos de interés, el coste de financiación o los cambios en las expectativas de crecimiento económico.
No obstante, y en ambos casos, el horizonte temporal y la disciplina de inversión resultan determinantes. Ninguna estrategia ofrece resultados consistentes en todos los entornos de mercado, por lo que mantener una visión de largo plazo constituye uno de los principales factores de éxito.
Cómo combinar value y growth en una cartera
En la práctica, no son pocos los clientes que optan por combinar ambos estilos dentro de una misma cartera. Esto les permite diversificar las fuentes de rentabilidad y reducir la dependencia del comportamiento de una única filosofía de inversión.
La combinación de empresas con valoraciones atractivas y compañías con elevado potencial de crecimiento puede contribuir a suavizar la volatilidad y mejorar la estabilidad del conjunto de la cartera a lo largo de distintos ciclos económicos.
La ponderación de cada estilo dependerá de factores como:
- Los objetivos financieros.
- El horizonte temporal.
- La capacidad para asumir riesgo.
- El contexto de mercado.
Un inversor joven con un plazo muy amplio podría asignar un mayor peso al crecimiento, mientras que perfiles más conservadores podrían inclinarse hacia empresas de valoración más sólida.
En cualquier caso, resulta recomendable revisar de manera periódica la distribución de la cartera y realizar rebalanceos cuando las variaciones del mercado alteren significativamente la asignación inicial.
El enfoque de inversión de Banca March
El enfoque de inversión que tenemos en Banca March se apoya en un análisis fundamental riguroso y en una gestión orientada al control del riesgo. La selección de inversiones nace de una evaluación detallada de la calidad de los activos, su valoración y su capacidad para generar valor de forma sostenible.
Esta filosofía la desarrollamos desde una perspectiva patrimonial y de largo plazo, evitando decisiones condicionadas por las fluctuaciones de corto recorrido y priorizando la construcción de carteras consistentes a largo plazo.
Asimismo, en la elección de estrategias de inversión nos adaptamos al perfil de cada cliente, teniendo en cuenta sus objetivos financieros, su horizonte temporal y su nivel de tolerancia al riesgo, con la idea de mantener una asignación coherente y alineada con sus necesidades.
Preguntas frecuentes
¿Qué estrategia es más rentable?
No existe una estrategia que sea más rentable que la otra. El comportamiento del value investing y del growth investing varía en función del ciclo económico, las condiciones del mercado y el horizonte temporal considerado.
¿Puedo seguir ambos estilos a la vez?
La respuesta es sí y, de hecho, combinar ambos enfoques es una práctica habitual en la gestión de carteras. La diversificación entre empresas de valor y compañías de crecimiento permite reducir la dependencia de un único estilo de inversión y mejorar el equilibrio entre rentabilidad potencial y riesgo asumido.
¿Cuál tiene más riesgo?
De forma general, el growth investing suele presentar una mayor volatilidad debido a que buena parte de la valoración de estas compañías depende de expectativas futuras de crecimiento. No obstante, el nivel de riesgo también está determinado por la composición global de la cartera, la diversificación y el horizonte temporal del inversor.