El ciclo económico, amenazado por la guerra arancelaria y mayor debilidad en indicadores ‘macro’, no descarrilará
La incertidumbre se ha disparado en un entorno económico marcado por la guerra comercial y algunos datos ‘macro’ recientes más débiles de lo esperado —déficit comercial, consumo o ventas minoristas—. Todo ello ha añadido volatilidad y presión a las bolsas. ¿Se adelanta el fin del ciclo? El equipo de Estrategia de Banca March considera que el actual ciclo no va a ‘descarrilar’.
La renta variable comenzaba 2025 con la brisa favorable y la inercia de un ejercicio 2024 favorable, y con previsión de la continuidad del aterrizaje suave de la economía, según se ponía de manifiesto en el encuentro digital organizado por Banca March hace algo más de un mes. Sin embargo, la irrupción de Trump y su peculiar estilo de gobierno al frente de la Casa Blanca ha contribuido a que esa brisa se convierta en una lluvia tormentosa que ha añadido volatilidad y ha incrementado la incertidumbre acerca del devenir económico. La bolsa norteamericana, por ejemplo, ha abandonado los máximos históricos alcanzados en febrero y se acerca a niveles de corrección técnica (-10% desde máximos). La renta fija soberana norteamericana, por otra parte, ha servido de refugio ante las ventas en renta variable.
Algunos de los últimos indicadores macroeconómicos publicados muestran señales de debilitamiento —por ejemplo, las últimas cifras de confianza empresarial, consumo y el incremento del déficit comercial por el ‘efecto anticipación’ ante futuros aranceles—, pero muestran una caída brusca.
Así lo muestra, por ejemplo, el mercado laboral norteamericano, que es buen termómetro para calibrar la evolución de ese aterrizaje suave de la economía —creo 151.000 nuevos empleos en febrero—, y también son positivas las últimas cifras de inflación de Estados Unidos, con una moderación algo mayor de lo esperado tanto en la tasa general como la subyacente.
¿Fin de ciclo o continuidad?
El equipo de Estrategia de Banca March, a pesar del fuerte incremento de la volatilidad de los últimos días —el VIX llegó a alcanzar niveles de 27, los más altos desde agosto del año pasado— mantiene su visión constructiva sobre el ciclo económico apoyada en la tesis del aterrizaje suave de la economía.
Recordando la experiencia del primer mandato de Trump y de sus tácticas negociadoras, las medidas sobre aranceles que viene anunciando —y en ocasiones, aplazando— pueden ser una forma de presión para llegar a obtener acuerdos más satisfactorios para sus intereses. Además, la propia situación económica de su país, muy diferente a la que encontró en su primer mandato, puede llevarle a ‘levantar el pie’ y moderar la intensidad de sus políticas.
Por otra parte, en Europa, la pronta aprobación del paquete de estímulo en Alemania (500.000 M€ en 10 años), las crecientes posibilidades sobre el posible fin del conflicto en Ucrania y la posterior reconstrucción (un gasto estimado en 506.000 M€), así como sobre el mayor gasto en defensa indican que el Viejo Continente podría ponerse de nuevo en marcha impulsado por la locomotora alemana y por el mayor gasto militar.
Volatilidad igual a oportunidad
En el escenario previsto para este año, ya se apuntaba que la volatilidad tomaría un rol más protagonista, a diferencia de la linealidad que caracterizó el ejercicio 2024. La caótica implementación de las decisiones del nuevo presidente de Estados Unidos, especialmente las relativas a la imposición de aranceles cuyo impacto no solo está en los precios, sino que también agitará las cadenas de suministro y enfriará el ánimo inversor, lo que tendrá implicaciones negativas en el crecimiento.
A falta de confirmarse el verdadero efecto de estas medidas –aún no sabemos su extensión plena, ni cuánto tiempo estarán vigentes– y con una visión de medio plazo, los eventuales episodios de volatilidad también pueden convertirse en oportunidad para incrementar el riesgo en caso de que los mercados sobre reaccionen a las noticias desde la Casa Blanca. De igual forma que las decisiones de Trump han dado lugar a ventas, posiblemente los rebotes del mercado tengan el mismo origen impredecible, una vez se muestre el rostro negociador del mandatario americano.
Preferencias por Estados Unidos y los sectores de tecnología, salud y defensa
La visión de Banca March y preferencias geográficas y sectoriales para la renta variable, expresadas en el encuentro digital de inicio de año (vídeo completo aquí), se mantienen válidas hoy, ya que Estados Unidos tiene capacidad para comportarse mejor que el resto del mundo en medio de un escenario de guerra comercial, según el equipo de Estrategia de Banca March.
Las preferencias u oportunidades que detectan, con las valoraciones actuales, estarían en las pequeñas compañías norteamericanas, por su potencial de capitalizar las políticas del nuevo gobierno (menos expuestas al exterior y beneficiadas de la vuelta de la producción a suelo americano). Por sectores, tecnología —especialmente ciberseguridad y software—, salud y defensa.
Además, si se confirmara el fin del conflicto de Ucrania, otras regiones como Europa contribuirían a la expansión del ciclo económico, con un balance más equilibrado en los mercados.