Gestores financieros: qué son y cómo ayudan a hacer crecer tu dinero
Imagen generada con IA Cuando se trata de hacer la gestión de un patrimonio, esto requiere más allá de solo seleccionar los elementos financieros ya que trae consigo el hacer un análisis del entorno económico que subyace en ese momento y de los mercados; además de valorar si hay otras alternativas de inversión, si existen riesgos y cómo controlar estos y mantener durante ese tiempo una estrategia acorde con los objetivos que tenga el cliente inversor.
De esta manera, los gestores financieros y los profesionales del asesoramiento añaden a este proceso su conocimiento, sus métodos y aquellas disciplinas que les ayuden a la hora de tomar mejores decisiones en esta gestión patrimonial.
Qué es un gestor financiero
Definir qué es un gestor financiero es hacerlo de un profesional que tiene experiencia y conocimientos adquiridos durante años cuando se trata de hacer la administración y gestión de inversiones. Con ello, su función es la de tomar una u otra decisión en relación a una cartera de inversión siempre sin olvidarnos de una serie de objetivos y sin perder de vista que hay un riesgo. Todo con una planificación temporal que se ha definido de antemano con el cliente.
La gestión profesional de carteras se basa en:
- Análisis de manera continua de los mercados, los diferentes productos de inversión y los riesgos asociados.
- Una vez hecho esto, el gestor concreta cómo repartir los activos en relación a dicha inversión, cómo cambiar algunas posiciones de la misma y cómo adaptar la cartera a las distintas fluctuaciones del escenario del mercado financiero.
La estrategia no debería responder únicamente a las circunstancias del mercado en cada momento. El punto para iniciarlo se corresponde con los objetivos que tenga el cliente:
- Preservar patrimonio,
- Obtener rentas
- Incrementar el capital a largo plazo
- Combinar diferentes finalidades.
Qué es el asesoramiento financiero
Hablar de asesoramiento financiero es un servicio orientado a proporcionar análisis y recomendaciones para facilitar decisiones de inversión fundamentadas. En este caso, el profesional estudia las circunstancias del cliente y plantea alternativas que puedan resultar adecuadas para sus necesidades.
El proceso comienza con la definición de objetivos, el conocimiento del perfil de riesgo y la identificación de posibles restricciones. No tiene las mismas necesidades quien invierte con un horizonte de veinte años que quien necesita disponer de una parte relevante de su patrimonio en el corto plazo.
El asesoramiento precisa de que se haga un seguimiento que se mantengan en el tiempo ya que los mercados van cambiando, pero igual que hacen las circunstancias de una persona o su patrimonio inversor. Con todo, se recomienda ir haciendo ese seguimiento para ver si se cumplen los objetivos.
Diferencias entre gestor, asesor y asesoramiento
La discrepancia más destacada si hablamos de gestión o de asesoramiento reside en el grado de delegación:
- Si estamos ante una modalidad de gestión discrecional, el cliente autoriza al gestor a tomar determinadas decisiones de inversión de acuerdo con el mandato establecido.
- Pero si se trata de un asesoramiento, es el profesional el que hace las recomendaciones, pero corresponde al cliente aceptar o rechazar cada propuesta.
Esta diferencia tiene consecuencias en lo relativo a la ejecución y el gobierno de la cartera. Así, mientras la gestión delegada permite una respuesta más ágil ante cambios de mercado y reduce la necesidad de intervención constante del inversor. El asesoramiento, por su parte, mantiene al cliente en el centro de cada decisión.
Con todo, no hay una modalidad que sea mejor que otra. La elección dependerá de elementos y factores como son el patrimonio, la complejidad de las inversiones, los conocimientos financieros, el tiempo disponible y el grado de control que quiera mantener el inversor.
Cómo contribuyen gestores y asesores al crecimiento del patrimonio
Una de las principales aportaciones de la gestión profesional es establecer una adecuada asignación de activos. Distribuir el patrimonio entre diferentes clases de inversión permite diversificar las fuentes de rentabilidad y evitar una concentración excesiva del riesgo.
- La diversificación, sin embargo, no quiere decir de manera literal que se puedan acumular decenas de productos de inversión. Precisa el observar con detalle y a modo de conjunto las inversiones y comprobar en cada caso el papel que desempeña cada una dentro de la cartera. Dicho de otro modo, el fin es llevar a cabo una estructura que sea coherente con el nivel de riesgo que el inversor puede asumir en ese momento concreto.
- Otro elemento relevante es tener presente el control de la volatilidad de los mercados debido a los periodos de subidas y caídas
- No olvidarse tampoco de la estrategia disciplinad, ya que esta puede ayudar a evitar decisiones impulsivas motivadas por movimientos puntuales.
El seguimiento y el rebalanceo también forman parte de esta disciplina. Con el paso del tiempo, algunos activos pueden ganar peso en una cartera mientras otros lo pierden. Revisar periódicamente la distribución permite recuperar, cuando proceda, el equilibrio previsto inicialmente.
Qué evaluar antes de contratar gestión o asesoramiento
Antes de contratar cualquiera de estos servicios de gestión o de asesoramiento es importante tener en mente y con claridad los fines de inversión, el horizonte temporal que se establece y la tolerancia al riesgo. Se trata de tres variables que están relacionadas y que permiten determinar la estrategia que puede resultar más coherente.
También es clave saber de antemano si hay costes asociados al servicio y a los productos utilizados (de cuánto estamos hablando), así como la metodología de inversión. Con esto en la mano, el cliente inversor ya sabría comprender qué criterios se aplican para seleccionar activos, con qué frecuencia se revisa la cartera y cómo se toman las decisiones.
La información recibida es otro elemento diferenciador e importante; y es que un correcto sistema de reporting debe permitir conocer la evolución de la cartera, su distribución, los riesgos asumidos y los costes soportados. La transparencia facilita que el inversor pueda valorar si la estrategia continúa alineada con sus objetivos.
Cómo se articula la gestión y el asesoramiento en una relación bancaria
Las entidades financieras dan a sus clientes distintas modalidades a la hora de relacionarse con el inversor, ya sea por medio de una gestión delegada hasta el asesoramiento que se ha basado en recomendaciones y el seguimiento periódico de las inversiones.
No obstante y en cualquier caso, esa relación debe partir de un conocimiento adecuado del cliente. Los objetivos, la experiencia inversora, la situación financiera y la capacidad para asumir riesgos son elementos relevantes para determinar qué soluciones pueden resultar adecuadas.
La transparencia adquiere especial importancia. El inversor debe disponer de información comprensible sobre las características de sus inversiones, los riesgos, las métricas utilizadas para evaluar la evolución de la cartera y los costes asociados al servicio.
Banca March y la gestión patrimonial: criterios y método
En la gestión patrimonial, el objetivo no es solo buscar oportunidades concretas de inversión, sino construir una estrategia coherente con el conjunto del patrimonio y con las necesidades del inversor.
Y en este camino, desde Banca March colocamos entre nuestros criterios de gestión patrimonial el análisis, la disciplina de inversión y ese control del riesgo del que hemos ya hablado. Esta aproximación parte de una visión de largo plazo y de la construcción de carteras con una lógica patrimonial, en lugar de centrarse exclusivamente en los movimientos de corto plazo de los mercados.
Por si fuera poco, este seguimiento estructurado y de manera continua en el tiempo permite comprobar si las inversiones continúan respondiendo a los objetivos definidos. Cuando cambian las condiciones de mercado o las circunstancias del inversor, la estrategia puede requerir una revisión. La gestión patrimonial debe entenderse, por tanto, como un proceso continuo y no como una decisión aislada.
Gestión discrecional vs asesoramiento en Banca March: cómo decidir
Antes hemos explicado las diferencias a la hora de elegir entre gestión discrecional y asesoramiento y estas dependen principalmente del grado de implicación que quiera asumir el inversor.
El asesoramiento puede ser más adecuado entre los clientes que desean mantener la decisión final sobre sus inversiones, pero valoran contar con el análisis y el criterio de profesionales especializados.
En ambos casos, el gobierno de la cartera es fundamental. Saber qué objetivos persigue cada inversión, cómo se distribuyen los riesgos y cómo evoluciona el patrimonio permite tomar decisiones con una perspectiva más amplia.
El reporting desempeña aquí un papel relevante, ya que facilita una visión ordenada de la cartera y ayuda a evaluar si la estrategia mantiene su coherencia con los objetivos iniciales.
Preguntas frecuentes
¿Un gestor o un asesor pueden garantizar rentabilidad?
Ni la gestión profesional ni el asesoramiento financiero pueden garantizar una rentabilidad futura. Todas las inversiones conllevan algún grado de riesgo y los resultados dependen de la evolución de los mercados y de los activos seleccionados.
¿Qué diferencia hay entre gestión discrecional y asesoramiento?
La diferencia está principalmente en quién toma la decisión final. En la gestión discrecional, el inversor delega determinadas decisiones en el gestor y en el asesoramiento, el profesional analiza la situación y formula recomendaciones, pero el cliente conserva la decisión final sobre cada operación.
¿Cuándo conviene pasar de asesoramiento a gestión?
No hay una regla para todo. Puede plantearse cuando aumenta la complejidad del patrimonio, disminuye la disponibilidad del inversor para seguir los mercados o se considera conveniente contar con una disciplina de gestión continua.